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Innovación: Conocimiento útil a partir del fracaso

¿Cómo aprovechar los aprendizajes derivados del fracaso? (y también del éxito)

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Innovación: Conocimiento útil a partir del fracaso

¿Cómo aprovechar los aprendizajes derivados del fracaso? (y también del éxito)

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Parte del eterno debate entre el fracaso y el éxito es el conocimiento derivado de estos. En el tiempo que hemos trabajado en eventos privados y cursos para empresas, surgen las opiniones respecto al aprendizaje derivado de una experiencia de fracaso o de éxito. Debates sobre si uno es mejor que el otro, si encontramos más o menos aprendizajes, o son más o menos valiosos.

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Y aunque no tengamos una respuesta sencilla para este debate, lo cierto es que el conocimiento está en cualquier experiencia a la que decidamos detenernos un momento a analizar y procesar.

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El verdadero reto, está en cómo aprovechamos y procesamos la información, si le damos el tiempo necesario para analizarla y si tenemos los recursos para documentarla y compartirla.

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Cuando hablamos de innovación, también se habla mucho de conocimientos “útiles” o “inútiles”, pero más allá de eso, es importante hablar de la organización y aprovechamiento de cualquier conocimiento. Es por eso que este mes queremos tocar un tema que genera mucho interés en nuestros workshops de Innovación para empresas: ¿Cómo aprovechar los aprendizajes derivados del fracaso? (y también del éxito)

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Tiempo y espacio 

Anteriormente hablamos de las condiciones adecuadas para hacer de nuestros espacios terrenos fértiles para la innovación y hablamos de esta como un proceso expansivo parecido a un juego de ajedrez, donde se va avanzando de poco a poco como la pieza del rey.

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Y es que antes de siquiera considerar recolectar información y conocimientos a partir de un éxito o fracaso al innovar, se debe entender que la innovación requiere de tiempo y espacio para que puedan suceder. Esto es:

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  1. El tiempo suficiente para aplicar un esquema de prueba y error (esencial para cualquier proceso creativo y de ideación de estrategias). Así como procesos de lluvias de ideas previas, análisis post-mortem, documentación de aprendizajes y distribución de hallazgos.

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  1. Espacios seguros para proponer con toda libertad y transparencia, ya sean nuevas ideas o focos rojos sobre un nuevo proyecto. Así como espacios con recursos y herramientas suficientes para proponer, debatir y poner a prueba.

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Sólo de esta manera nos podemos asegurar de que la innovación tiene las suficientes condiciones para que suceda y genere los conocimientos que esperamos resulten útiles para generar aprendizaje y sabiduría. Pero ¿cómo se pueden estructurar los hallazgos y datos para generar conocimiento valioso?

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De datos a sabiduría 

Aunque no existe tal cosa como conocimientos “útiles” o “inútiles”, en la carrera por la innovación lo complejo es lograr identificar sobre la marcha algunos aprendizajes clave y lograr interpretarlos para que construyan.

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Para entender mejor cómo aprovecharlos, usaremos la Pirámide del Conocimiento:

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Datos: Es una recopilación de hechos desordenados que provienen del mundo real o de un acontecimiento.

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Información: Es la conexión lógica entre los datos. Se requiere limpiar los datos para elegir los que permitirán analizar, medir y visualizar. Es categorizarlos en grupos o categorías. Acá se pueden realizar preguntas relevantes como “Quién” “qué” “dónde” y “cuándo.” 

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Conocimiento: Acá es cuando nos hacemos la pregunta del “Cómo.” Es la organización de distinta información, generando un solo concepto. Cuando entendemos la información como algo más que datos organizados, o sea, como un aplicable para un objetivo, es cuando generamos conocimiento. Muchas veces este conocimiento es el que genera ventajas entre competidores en una industria.

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Sabiduría: La sabiduría es conocimiento aplicado. Es cuando nos preguntamos ¿Qué es lo mejor? o ¿por qué hacer x o y?

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Como podemos ver, el conocimiento crece y se apila para lograr cada vez un mejor entendimiento. Es por eso que tanto el nuevo conocimiento como el previo tienen una gran relevancia y por eso debemos considerar sintetizar y compartir:

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Lo que funcionó: Innovaciones previas, problemas y sus soluciones efectivas.

Lo que no funcionó: Fracasos previos e intentos fallidos que puedan servir en el futuro.

Lo que no se ha usado: Descubrimientos, invenciones e ideas que aún no se han aplicado o demostrado.

Lo que no se ha tratado: Problemas sin resolver o problemas que aún no se entienden del todo.

Lo que hacen otros: Dentro de la sociedad o la industria e incluso en otras sociedades o industrias.

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Cada uno de estos aspectos tienen sus propios datos y por lo tanto, su propia sabiduría aplicable. Como puedes suponer, estos procesos definitivamente requieren de un tiempo y espacio adecuado para sacar el mayor provecho y conducirnos a nuevos terrenos innovadores.

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Aplicar la sabiduría resultante puede abrir nuevas posibilidades a un ritmo constante, pero intentar comprimir este manejo de conocimientos en una filosofía de “Fallar rápido” puede privarnos de oportunidades de mejora.

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Es esta misma filosofía que intentamos manejar en nuestro curso para empresas “Fracaso e innovación”, donde analizamos la relación entre ambos conceptos y exploramos los procesos que detienen o impulsan el delicado proceso del análisis, la creatividad y la innovación.

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Si te interesa conocer cómo puedes llevar este o algún otro de nuestros cursos online, talleres y eventos privados de Fuckup Nights a tu empresa, llena este formulario y nos pondremos en contacto contigo.

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